
Iglesia Evangélica Luterana de Habla Alemana (IELHA)
Evangelisch-Lutherische Kirche deutscher Sprache in Bolivien


Caroline Sölle de Hilari
6. Okt. 2025
Artikel veröffentlicht im Monatsblatt des CCA
Dos anécdotas
1)En un curso con líderes de una iglesia luterana en contra de la violencia basada en género, llegamos al acto final. Cada participante presenta lo que se lleva como mensaje principal del curso. Un hombre mayor de edad y miembro activo de su congregación, se para y declara frente al grupo: “Está bien, pastora, hemos aprendido que ya no tenemos que pegar a nuestras mujeres. Está bien eso, pastora. Pero sabe usted ¿quién realmente es del diablo? Le cuento, son los gays. Esos sí son de satanás.” Me quedo en shock, respondo que en otro momento vamos a retomar esta discusión. En mi interior me pregunto: ¿por qué tienen que buscar siempre alguien a quién odiar, a quién violentar? ¿cuáles necesidades están insatisfechas para buscar un enemigo? ¿o soy yo la que no comprendo la religión?
2) Hace pocas semanas, una amiga psicóloga me pidió una interconsulta, como médica y “pastora”1. Su paciente es un joven de 16 años que “salió del closet” (reveló su orientación homosexual a sus padres) y presenta ideas suicidas. La familia pertenece a una iglesia neo-pentecostal y la psicóloga me pidió hablar con los padres, para que acepten mejor a su hijo. Durante la conversación, el padre trató de retener el llanto, y repetía una y otra vez: “Honra a tu padre y tu madre, eso es el mandamiento. Mi hijo no tiene valores.” No logré que el padre pudiera apreciar a su hijo. Sentí que estaba muy hundido en su propio problema de salud mental, depresivo y afligido. Me pregunté si tal vez esta fe rígida sea lo único que le da firmeza a este hombre, si se le quita eso, se derrumbaría. Definitivamente el padre estaba en igual o mayor necesidad de terapia psicológica y acompañamiento espiritual que el hijo.
La sexualidad humana siempre ha sido diversa y plural, pero la mayoría de los seres humanos son cis (conformes con su sexo cromosómico y genital) y hetero (atraídos al sexo opuesto). Esta mayoría tiende a rechazar o discriminar a las diversidades,
y producir culturas “hetero- normativas”. La homofobia existe desde la antigüedad, también en textos bíblicos. Las emociones ligadas a la sexualidad, como enamoramiento, pena, satisfacción etc., son construcciones sociales y por ende históricas. No sentimos lo mismo que nuestros antepasados hace mil, dos mil o tres mil años.
La mayoría de lo/as autores teológicos usan argumentos histórico-críticos en contra de las lecturas fundamentalistas de las citas bíblicas comúnmente utilizados en interpretación homofóbica. Como dice el teólogo suizo Gloor: “La sexualidad y la erótica del mundo greco-romano era muy distinta
a lo que hoy se entiende, no se pueden traducir e interpretar los textos bíblicos directamente a los términos del siglo 20-21”2. O, como dice en el excelente material didáctico de Latinx Roundtable 3. “Porque el que una denominación o la feligresía crean sinceramente algo que está en la Biblia, no es suficiente para probar o asegurar que lo es, o que es la correcta interpretación. No podemos olvidar que muchas denominaciones en el pasado pensaron que la esclavitud era moralmente correcta y que fue justificada por muchos textos bíblicos—y sin embargo todas esas denominaciones estaban horriblemente equivocadas”.
Según los historiadores, hubieron tres cambios paradigmáticas en la concepción europea de género y sexualidad, que podemos documentar a través de la literatura:
1. entre los años 250-400 dC, coincidente con la caída del imperio romano y la
cristianización incipiente de Europa4;
2. otro alrededor del siglo XV, coincidente con la conquista de Abya Yala o América,
la Reforma protestante y el cambio del sistema
económico del feudal-agrario al mercantilista5;
3. otro desde 1850 hasta la fecha, coincidente con el feminismo.
Yo me debo al feminismo: la primera ola de este movimiento solicitó el acceso a la educación, la segunda ola el derecho al voto, la tercera la retribución salarial igualitaria, y yo no estaría en mi lugar que estoy si estos movimientos no hubieran conseguido sus metas, por lo
menos en los territorios donde yo viví. La cuarta ola del feminismo, que estamos viviendo durante mi vida, es la búsqueda de liberarnos de estigmas y estereotipos de género. La teoría de género (emblemática Judith Butler) y
las obras seminales de Michel Foucault y Paul Ricoeur han abierto el camino en las ciencias sociales para cuestionar y liberar los roles de género, incluyendo la sexualidad hetero-normativa. El cambio paradigmático de la liberación de los roles rígidos de género es la demanda de la 4ta y actual ola del feminismo, es justo y necesario.
Estos giros culturales y antropológicos cambiaron los pensares, sentires y haceres de los humanos, especialmente en relación a temas como “sexo”, “matrimonio”, “puro vs impuro”,
“aprobado vs pecaminoso”, “amor”, etc. Eso dificulta la traducción, interpretación y lecto-comprensión de textos históricos como el de la Biblia.
En relación al Nuevo Testamento, es interesante la ausencia de juicios de valor contra la homosexualidad en boca de Jesucristo. Hay que reconocer que cualquier cambio paradigmático produce una fuerte inseguridad emocional. Esta inseguridad produce a su vez los fenómenos de „backlash“, o sea retornos a estereotipos e ideas ya superados hace generaciones. En la actualidad vivimos en tiempos de „backlash“, visible en el ascenso de políticos de extrema derecha (EEUU, Argentina, Brasil, Alemania, Holanda, Italia, Hungría y muchos otros), la crítica cultural de la denominada
„cultura woke“ y la crítica eclesial de la falsamente denominada „ideología de género“. En la actualidad, la homofobia resurge con énfasis en comunidades de fe. Es peligrosa, porque es la base ideológica de los crímenes de odio. Sus pseudoargumentos se nutren de la inseguridad emocional producida por el cambio paradigmático. Debemos ser sensibles a esta inseguridad emocional y conducir a otras y otros con mucha aceptación y amor a pasar por los cambios. Por el lado intelectual, tenemos que afilar las armas para combatir todo y toda tendencia de volver a dominaciones, inequidades e injusticias. Por el lado eclesial, es menester desarrollar nuestra voz profética de denuncia y anuncio en todos los medios: Dios es creadora, maternal y cuidadora.
Nuestras iglesias no son un club exclusivo, son afirmativas e incluyentes con amor a todas las
diversidades.
1 Pongo comillas a este título porque en mi iglesia, soy llamada predicadora laica,
reservando el título de pastor/a a profesionales académicos de teología
2 Gloor, Daniel André. 2019; Sexualidad y religión en Grecia y Roma; Aportes bíblicos N. 31, 11-33
3 Latinx Roundtable. 2016. Género, sexualidad y la Biblia; Center for LGBTQ and Gender Studies in Religion at Pacific School of Religion, Berkeley, CA
4 Hanks, Tom. 2004; Masculinidades (hand-out de un seminario); Otras ovejas Argentina
5 Boswel, Jhon. 1998; Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad; Biblioteca Atajos I, Muchnik